Crear, replicar y repetir

El punto de partida será una osada analogía deportiva así que, paciencia porque pensar criterios comparativos para extrapolar casos de éxito puede resultar útil. La historia comienza un 22 de junio de 1986 con Diego en su ápice, jugando para la selección argentina contra Inglaterra en el agobiante calor del Estadio Azteca. Cuatro minutos después de “La Mano de Dios” Pelusa nos regaló “El Gol del Siglo” con más de 114 mil testigos, millones de telespectadores en todo el mundo y otros tantos que lo gozarán como una obra de arte en el museo de la historia.

El “Negro” Enrique hace lo que cualquiera haría: dársela a Maradona. Desde atrás de mitad de cancha, el 10 arranca imparable una carrera de 60 metros hacia el arco rival. En menos de 12 segundos deja atrás a Peter Beardsley, Peter Reid, Terry Butcher (dos veces), Terry Fenwick y Peter Shilton. Fue todo tan rápido que festeja prácticamente sólo. En un abrir y cerrar de ojos, Diego creó el gol que el mundo del fútbol recordará por siempre.

El Gol del Siglo – Argentina vs Inglaterra (22/06/1986)

El partido terminaría 2 a 1 y Argentina continuaba así su camino a la legendaria final contra Alemania, derrotando a Bélgica en la semi. Fue el último campeonato mundial obtenido por la celeste y blanca hasta hoy. Para muchos fue un gol único, incomparable, una genialidad del mejor jugador de todos los tiempos. Hasta que llegó el que pondría a prueba a todos los mejores antes que él…

Déjà Vu – Barcelona vs Getafe (19/04/2007)

Poco a poco, Leonel Messi dejaba de ser una promesa y mostraba su ilimitada capacidad para hacer fácil lo imposible. Esto fue antes del Barça de Guardiola, muy antes de la sociedad con Suárez y Neymar, una eternidad antes de irse del club catalán. Ese partido ante el Getafe, “La Pulga” se iría reemplazado al minuto 76 por Javier Saviola. Y luego de ganar 5 a 2 en el Camp Nou perderían la serie tras caer de visitantes por 4 a 0 en el partido de vuelta. No obstante, en aquel partido del montón, Lio replicó aquel gol de Diego que el mundo del fútbol recordará por siempre.

Comparar bien

Infinidad de veces se ha preguntado quién es el mejor de todos los tiempos: ¿Maradona o Messi? También se ha debatido cuál es mejor gol: ¿el de Diego o el de Lio? Y aunque hay más consenso en que esta última pregunta, es más frecuente justificar “el de Diego… a los ingleses… en un mundial… que Argentina salió campeón“.

“Eso es incomparable” es una frase mediocre de quienes temen poner a prueba su criterio. Para comparar bien hay que elegir buenos criterios. La presión, la dificultad, la creatividad, etc. Y sobre todos esos criterios se han expresado futbolistas y exfutbolistas, de elite y de medio pelo; brillantes periodistas e impresentables gordos a los gritos; intelectuales amantes del deporte y panelistas que no saben qué forma tiene una pelota de fútbol…

Jorge Luis Borges (1899-1986)

Probemos algo nuevo. Una aproximación epistemológica, un ejercicio hermenéutico. Inspirados por el mejor de los escritores argentinos -quizás sea el mejor de los latinoamericanos- y uno de sus enigmáticos cuentos: Jorge Luis Borges y su genial “Pierre Menard, autor del Quijote”.

Publicado en la legendaria Revista Sur allá por 1939, relata una muy particular reseña sobre “El Quijote” de Pierre Menard y cómo, aunque incompleta, es de algún modo mejor y ciertamente diferente que “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes.

De más está decir que recomiendo leer este cuento y explorar su potencial en una enorme galaxia de reflexiones que de allí se pueden desprender. Sólo a modo de ejemplo, un texto de Alberto Manguel en este artículo publicado en La Nación.

¿Y el fútbol?

Parafraseando a Borges, con el debido respeto y un contundente #SpoilerAlert, “Menard Messi (acaso sin quererlo) ha enriquecido mediante una técnica nueva el arte detenido y rudimentario de la lectura del fútbol“. Los goles comparados son análogos a los quijotes. O a sus carreras. O sus personalidades (dentro y/o fuera de la cancha). Las comparaciones son odiosas, pero no siempre deben resolver qué es mejor que qué sino ejercitar la curaduría, a encontrar el valor de la semejanza junto a la diferencia.

La discusión entre Maradona o Messi -como la mayoría de las discusiones comparativas- aparenta ser muchas veces generacional y prácticamente siempre caprichosa arbitraria. Lo que ciertamente no es… nueva. Si consultamos unas generaciones atrás, Alfredo Di Stéfano fue mejor que Maradona y Messi juntos. O Sívori, o Garrincha, o Cubillas… y casi inevitablemente, el viejo amante del balón pie rematará: “No se puede comparar”. Pero sí, se puede. No para cerrar discusiones sino para abrir la percepción a la exploración. Para ser permeables a la estética de lo desconocido. La comparación no debe ser el fin sino un medio para encontrar joyas como esta que un celular capturó y subió a redes sociales en algún lugar del mundo.

Como ocurrió con Diego y Lio, hubo un genio que hizo algo hermoso. Y hubo alguien que lo vio y lo estaba grabando. Pero ¿habríamos visto este golazo si alguien no hubiera pensado este chico repitió el gol de Maradona y de Messi?

Todo esto para…

Pensar criterios comparativos para extrapolar casos de éxito es un paso importante en la práctica de la comunicación profesional. Diseñar nuevas estrategias como resultado de una profunda reflexión analítica puede ser la diferencia entre innovar para el éxito y copiar para no quedar rezagados. Comprender hondamente los hábitos y consumos culturales de las comunidades sobre las que trabajamos, sus vínculos y sus mecanismos de significación, la dinámica del discurso público y el sistema de valores, creencias y prácticas… todos elementos que pueden marcar la diferencia entre el éxito de una estrategia (para evitar ponderaciones subjetivas, lo mejor es corroborar los objetivos alcanzados).

Es absolutamente cierto que “hacer lo mismo esperando diferentes resultados” es una locura o una estupidez. Pero aplicar cambios porque sí es tanto o más loco y estúpido. Cuando la creatividad no surge de la propia disciplina, probemos aplicando criterios de nuestra disciplina para extrapolar casos de éxito.

Por si no lo encuentran, dejo acá un link al cuento “Pierre Menard, autor del Quijote” de Jorge Luis Borges.

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